Participamos de la final de Sembrando Empresarios en Puerto Iguazú - ISPI Nº 9073 "José M. Estrada"

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20 noviembre 2011

Participamos de la final de Sembrando Empresarios en Puerto Iguazú

Los alumnos de 5° Año del Nivel Secundario del ISE Marisol Millo, Cristian Galligani y Lautaro D'angelo, participaron entre los días 14 y 16 de noviembre de la final nacional del certamen de simulación de negocios Sembrando Empresarios que se realizó en la ciudad misionera de Puerto Iguazú, en el Salón Adelantado del Sheraton Hotel Resort & Spa ubicado en el escenario natural del Parque Nacional Iguazú. Los participantes fueron acompañados por el Rector del establecimiento, Prof. Ariel Rotondo, y por la alumna Anabela Monzón.

El domingo a las 15 partieron de la estación Mariano Moreno de Rosario, haciendo escala en las ciudades de Santa Fe y Goya para llegar antes del mediodía del lunes al Latino Hotel, un "cuatro estrellas" ubicado en la Avenida Victoria Aguirre, una de las principales de la ciudad de Puerto Iguazú.

Esa misma tarde, luego de un rápido almuerzo y un merecido descanso luego del largo viaje, tomaron un colectivo interno hacia el Sheraton, donde desde la mañana estabas disputando la competencia clasificatoria las primeras seis zonas del evento.

Un par de malas decisiones hicieron que la primera jornada terminara de manera frustrada tras la quiebra de la empresa "L&G", tal la denominación dada por nuestro equipo. El martes habría que remontar mucho para ubicarse en las primera posiciones.

El segundo día en Misiones comenzó temprano con la visita al refugio de animales salvajes Güirá Oga, un espacio dedicado a la recuperación de animales rescatados, muchos de ellos, del tráfico ilegal de especies, y también muchos en peligro real de extinción.

La siguiente escala se realizó a pocos metros de allí, en la denominada Casa Ecológica de Botellas, un emprendimiento personal en el que la reutilización de la basura contaminante (especialmente botellas plásticas) permite el cuidado del medio ambiente.

A la hora de competir, fue imposible revertir el resultado del lunes y quedamos fuera de competencia, sin posibilidades de llegar a las semifinales que se realizarían el miércoles por la mañana.

La actividad del tercer día también arrancó desde temprano con la visita al marco de las tres fronteras, donde el Paraná y el Iguazú conforman el punto tripartito de unión entre nuestro país y las naciones hermanas de Brasil y Paraguay.

Luego partieron nuevamente hacia el Parque Nacional para visitar las Cataratas de cerca. La selva misionera los encontró viajando en el tren interno y las pasarelas los llevaron hacia la espectacular y atronadora Garganta del Diablo, entre cientos de mariposas, aves, otros animales acuáticos y terrestres y las innumerables especies del reino vegetal. La caminata siguió por el Sendero Superior para divisar las otras caídas y observar la Isla San Martín y el hermoso y caudaloso salto del mismo nombre. El Sendero Inferior, en tanto, culminó con el bautismo bajo las aguas del Bocetti, otra maravillosa e indescifrable caída de aguas marrones.

La penúltima jornada en tierras misioneras los encontró viajando hacia La Aripuca, una reproducción gigantesca fabricada con árboles milenarios y rescatados del fuego de la trampa del mismo nombre utilizada por los indígenas para cazar pavos. En el mismo lugar se hallan establecidas una inmensa edificación de cañas, una casa de piedra y un restaurante de árboles, todo en medio de la paz y el silencio de la naturaleza.

El último día en tierras misioneras los llevó a la Compañia Minera de Wanda, donde a pocos metros del suelo las riquezas naturales en forma de topacios, agatas, amatistas, afloran para que el hombre las modele y pueda recibir su poder oculto por millones de años bajo la tierra.

240 kilómetros abajo, las ruinas jesuíticas de San Ignacio Miní, su historia recostruida en la pasión del guía luego del saqueo humano y la destrucción de la naturaleza, fue tomando forma mientras recorrían sus edificaciones, la plaza pública, el cementerio y el inmenso templo donde los siglos parecen haber estado ocultos ante la mirada indiferente de los hombres.

Terminó así una experiencia maravillosa de seis días en los que, a pesar de no haber tenido tanta suerte en la competencia, han podido aprender de la hospitalidad del misionero, el respeto por el turista, el amor por la naturaleza y el reconocimiento de nuestra historia.

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