Campamento a Futalaufquen - ISPI Nº 9073 "José M. Estrada"

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"Para enseñar hay que saber, pero no basta saber para enseñar". José Manuel Estrada

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05 agosto 2012

Campamento a Futalaufquen

Luego de cuatro años, el ISE retomó la costumbre de la realización de campamentos educativos a distintos lugares del país a cargo del Prof. de Educación Física Norberto Pattini y con la colaboración de todo el personal del establecimiento.

En esta oportunidad, el destino fue la Planta Educativa Lago Futalaufquen (Futa: Grande, Laufquen: Lago) en la patagónica provincia de Chubut, recorriendo a su paso otros bellísimos paisajes naturales como lo son Península Valdés y Bariloche, entre otros.

La partida se realizó poco antes de las 4 de la tarde del miércoles 25 de julio y el contingente estuvo compuesto por 38 alumnos de diferentes cursos, cuatro profesores, un médico y el resto, familiares y cooperadores hasta completar los 62 integrantes rumbo al Sur Argentino.

El jueves por la mañana arribamos al Centro de Visitantes del Istmo Ameghino, "la puerta de entrada" a la Península Valdés, junto a Liliana, la guía que nos acompañará buena parte de nuestro primer día en Chubut. Tras visitar el museo y aprender más sobre las ballenas francas australes, llegamos a Puerto Pirámides cerca del mediodía pero tuvimos que esperar un par de horas para poder embarcar debido al intenso viento. Una vez que el clima comenzó a ser favorable, pudimos abordar el "Odín" para adentrarnos en el Golfo Nuevo y admirar a las ballenas en un espectáculo natural inolvidable.

De regreso, nos detuvimos en la ciudad de Puerto Madryn y allí, desde el muelle, pudimos seguir avistando a decenas de ballenas hasta el atardecer antes de tomar camino definitivo hacia la Planta Educativa de Futalaufquen, en el Parque Nacional "Los Alerces" (creado junto a otros en 1937).

El amanecer nos encontró ingresando al complejo y luego de ubicarnos en las cabañas, descargar la bodega del ómnibus y asignarnos tareas, pudimos recorrer las pedregosas orillas del bello espejo de agua y adentrarnos en la naturaleza junto a la compañía del lugareño Humberto Pinilla, que vive junto a la planta desde hace 38 años: la zona es parte de su cuerpo y los cursos de agua la sangre que recorre sus venas. Así, llegamos a la Cascada Irigoyen y luego emprendimos el regreso para completar nuestro primer día de campamento.

La mañana siguiente nos sorprendió con una pequeña llovizna que rápidamente se convirtió en aguanieve y luego en nevada, la que persistió durante todo el día sábado. Esa jornada nos dirigimos a la ciudad de Esquel (voz tsonek que significa abrojal) para recorrer su centro comercial y, más tarde, tomamos rumbo a Trevelín ("Pueblo del Molino"), otra ciudad cercana caracterizada por sus costumbres galesas (justamente ese día se celebraba el 147° aniversario del desembarco de los primeros 151 pioneros galeses, quienes se relacionaron pacíficamente con los tehuelches).

El domingo volvimos a estar acompañados por Pinilla, esta vez para escalar la base del Cerro Torta, del Cordón Rivadavia, al Este de donde estábamos ubicados. A poco de salir ya estábamos caminando en medio de la nieve que cubría arrayanes, lengas, maitenes, coihues y cañas colihues. En cada claro, la nieve era más intensa y los proyectiles de nieve partían hacia todos lados. A unos 500 metros de altura, nos detuvimos para realizar una competencia de muñecos de nieve que terminó en una guerra blanca.

El lunes, otra vez en Esquel, nos subimos a "La Trochita" rumbo a Nahuel-Pan. El Viejo Expreso Patagónico es uno de los pocos trenes a vapor que siguen circulando en el mundo y en 1998 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Debe su nombre a que circula en una trocha angosta de apenas 75 centímetros.

Ya en Nahuel-Pan, luego de comprar exquisitas tortas fritas, algunos visitamos el Museo de Culturas Originarias Patagónicas, cuya entrada es escoltada por una escultura que representa un Kultrun (tambor ceremonial) que nos adentra en el Kamaruko o Ngillatún, la ceremonia religiosa que comienza el 20 y termina el 22 de marzo y donde la gente que habita la Mapu (tierra) agradece por las cosechas, la salud y por todas las cosas de la naturaleza. El museo muestra instrumentos musicales (la Trutruka, el Kultrun, la Purrawe, la Püfüllka, el trompe, entre otros), esculturas, herramientas, armas de caza. Todo bajo la custodia de la bandera de la Nación Tehuelche.

El regreso estuvo amenizado con la música de Eduardo Paillacán, cantautor mapuche que desde hace más de 10 años es conocido como el cantor de "La Trochita" y con él supimos el significado del saludo mapuche "mari mari" y aprendimos a contar hasta 10 en mapudungun (idioma de ese pueblo aborigen). Ya en la estación, el Paseo Ferroviario contiene la historia del tren y de los hombres que se abrieron paso en las montañas y los valles para acortar distancias y unir a las gentes, su comercio y su cultura.

A 13 kilómetros de allí, por sinuosos caminos y balcones al cielo, nos dirigimos al centro de actividades de montaña "La Hoya", donde nos divertimos haciendo "culipatín" tras ascender en aerosilla.

El martes fue día de descanso en cuanto a excursiones, nos quedamos en la planta jugando al fútbol, recorriendo la zona, usando largavistas, compartiendo juegos didácticos, reponiendo leña y energía hablando de todo con todos.

El miércoles fue el último día en el campamento y temprano salimos hacia el Lago Menéndez, cuyas aguas son limpias y puras debido a que no existe ninguna población en sus costas. El acceso al lago se realiza a través de un sendero de unos 2.000 metros que parte en el Río Arrayanes, se cruza un puente peatonal y se bordea el Lago Verde hasta llegar a un muelle y a una pequeña playa. Desde Puerto Chucao partimos en catamarán hacia el Brazo Norte, desde el bosque andino patagónico hasta la selva valdiviana con sus casi 5.000 mm anuales de precipitaciones, pasando por la Isla Grande y divisando el Glaciar Torrecillas. Al final del recorrido, en el alerzal de Puerto Sagrario, nos topamos con el Lahuan (en mapudungun, abuelo), un alerce de 2.600 años, 57 metros de altura y 2.8 metros de diámetro.

De regreso a bordo de la embarcación conocimos de boca de los guías las extrañas apariciones del "Nahuelito" en el Nahuel Huapi o del mismísimo "cuero del agua" o "manta del diablo" (trülke wekufe, en mapudungun) en el Lago Futalaufquen, todas historias fantásticas compartidas con la mitología chilota del centro y sur de Chile. Nos encomendamos a la protección de una Machi y llegamos a salvo tras emprender la caminata de vuelta por la pasarela entre alerces, arrayanes, chauras, lauras, radales, cipreses, tineos y cañas colihue, y alguna que otra ave como el comesebo patagónico, el huala y el chucao.

Antes del amanecer del jueves partimos hacia El Bolsón, en la provincia de Río Negro, para visitar la Feria Regional ubicada en la Plaza Pagano y, finalmente, pasamos toda la tarde en San Carlos de Bariloche comprando chocolates y recorriendo el Centro Cívico y la Avenida Mitre, la calle principal de la ciudad, para terminar comienzo exquisitas pizzas previo al regreso a Santa Teresa.

Durante nuestra estadía en la planta nos habíamos dividido en cuatro grupos que iban rotando sus tareas: cocina, limpieza, comedor y leña y diario. Cada noche, luego de la cena, se presentaba la crónica de lo acontecido durante la jornada, lo que se convirtió en el momento más esperado, al tiempo que se entregaban las pistas del "amigo invisible" y se destapaba "el buchón", un buzón que contenía las buchonadas del día. Luego de algunos juegos a cargo, principalmente, de Lautaro (el hijo del profe) y Priscila, llegaba la hora de descansar.

Cortar leña para la caldera de agua caliente y para las estufas de la sala principal; preparar la comida; limpiar baños, fregaderos y otras dependencias; eran actividades comunes realizadas constantemente para mantener el orden y la convivencia diarias.

La última noche se realizó el tradicional fogón, donde cada equipo presentó una obra de títeres, leyó un cuento y cantó una canción; se revelaron los "amigos invisibles" y se pasó la piedra con forma de corazón entre los participantes, al tiempo que cada uno expresaba lo que había sentido de su experiencia en el campamento. Fue uno de los momentos más emocionantes que logró arrancar lágrimas a más de uno.

Sin ninguna duda, ha sido una experiencia gratificante que quedará en el recuerdo de todos, no solo por las bellezas naturales de nuestro sur, sino también por el aprendizaje de la convivencia, el respeto por las diferencias y la colaboración mutua, condiciones humanas que crecen y se desarrollan en este tipo de actividades.

Participaron el profesor Norberto Pattini como Director del Campamento, el Rector del ISE Prof. Ariel Rotondo y los profesores Gabriela Ferreri y Hernán Guardamagna. Contamos también con la asistencia médica del Dr. Nicolás Capdevilla.

1 comentario:

  1. Dra. Viviana Scardigli20:57

    qué lindos lugares que visitaron! qué lindo viaje! qué bueno que pudieron hacerlo.

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